En la carrera nos explicaron como uno de los pilares del Derecho de garantías la prohibición del pacto comisorio. Cuando un deudor tiene constituida una prenda o una hipoteca en garantía de sus obligaciones, si llega a incumplirlas el acreedor no puede hacer suyo el objeto dado en prenda o hipoteca, sino que tiene que sacarlo a subasta pública. Es curioso que la gente lo entienda justo al revés.
De hecho, se oye con frecuencia “si no pago la hipoteca, el banco se queda el piso”. Vamos por partes. No se paga la hipoteca, sino el préstamo con garantía hipotecaria. El banco sólo se queda el piso si no acuden postores a la subasta judicial y el banco se adjudica la vivienda en pago, sea en el propio contexto de la ejecución o bien en forma de acuerdo privado ajeno al juicio.
El pacto comisorio (es decir, quedarse la cosa pignorada o el inmueble hipotecado) estaban prohibidos expresamente por el Derecho Español en el antiquísimo artículo 1.859 del Código Civil, en los siguientes términos: “El acreedor no puede apropiarse las cosas dadas en prenda o hipoteca, ni disponer de ellas”.
La prohibición del pacto comisorio se acabó, pero se acabó selectivamente:
• Sólo en beneficio de las entidades financieras, entendidas en un concepto amplio: entidades de crédito, empresas de servicios de inversión, entidades aseguradoras, instituciones de inversión colectiva (IIC’s), etc.
• Sólo para operaciones con garantías financieras, que pueden realizarse mediante la transmisión de la propiedad del bien dado en garantía o mediante la pignoración de dicho bien.
• Sólo si el objeto de la garantía financiera recae en efectivo, valores negociables y otros instrumentos financieros.
• Ya no hace falta constituir la prenda en escritura pública, como venía exigiendo el artículo 1.865 del Código Civil (“instrumento público” es la expresión literal del precepto). En el caso de los valores representados mediante anotaciones en cuenta, se entenderá que la garantía ha sido constituida y aportada desde la inscripción en el registro contable de la nueva titularidad o de la garantía pignoraticia.
• Tampoco hace falta sacar a subasta los activos pignorados. Lógicamente, si se trata de dinero, el banco compensa directamente una cantidad con otra. Si son valores, se venden en el mercado o el banco se los apropia.
Aunque he hecho un resumen muy somero del Real Decreto-Ley 5/2005 , no sobran estas indicaciones. Por constituir una norma altamente desconocida, los clientes de entidades financieras pueden sentir la desidiosa tentación de no fijarse en lo que firman. O peor, pueden firmar sin llegar a preguntar a su abogado.
miércoles, 15 de julio de 2009
lunes, 6 de julio de 2009
Vender en tiempos de crisis
En la última semana me han llamado no una sino dos empresas para vendernos el producto que describo a continuación. Se trata de una especie de congreso en el que supuestos “corporate counsels”, o sea directores de asesoría jurídica de grandes compañías, conocen despachos de abogados en otros países. El vendedor empieza por halagarte el oído: te han seleccionado de entre todos los abogados de Madrid sólo tras mucho pensar y gracias a recomendaciones de anónimos clientes cuyos nombres no te dicen.
La organización te cobra una bonita suma, te aloja en un hotel y propicia reuniones, cenas y entrevistas con “corporate counsels” supuestamente necesitados de abogados en España. Imagino que a los “corporate counsels” les pagan por acudir a tan peregrino y sacrificado evento. Bastante trabajo tienen, digo yo, los pobres “corporate counsels” lidiando con sus asuntos para que les expongan durante horas las bondades de un despacho de abogados tras otro.
Si al vendedor del evento le dices que no, directamente te apunta al corazón, te pregunta si es que no puedes pagarlo y te dice que lamentablemente van a tener que venderles el congreso a tus competidores. Si le dices que tienes que pensarlo, te llama unas 500 veces a ver si te convencen. Si le das la clásica respuesta “envíame la información por escrito”, responde que no puede hacerlo porque esto es muy exclusivo y no se lo permite su jefe.
¿Realmente existen esos macro congresos? ¿Sirven de algo? Si tú fueras a buscar un abogado ¿lo harías así?
Creo que la crisis va a acabar con muchas convenciones, congresos y otros macro eventos de los de viaje en avión y estancia en hotel. Se perderá ese formato en beneficio de nuevos canales como Internet. Igual que estamos viviendo el fin de la era impresa, la forma de hacer negocios espero que se vuelva más personal (redes) y más tecnológica (Internet), sin sitio para reuniones físicas multitudinarias. También está cambiando la forma de impartir cursos, seminarios y conferencias, con una disminución del número de sesiones físicas frente a los formatos virtuales, la videoconferencia y el blog. Desde que zapeamos, no somos los mismos … y bienvenidos los nuevos tiempos.
La organización te cobra una bonita suma, te aloja en un hotel y propicia reuniones, cenas y entrevistas con “corporate counsels” supuestamente necesitados de abogados en España. Imagino que a los “corporate counsels” les pagan por acudir a tan peregrino y sacrificado evento. Bastante trabajo tienen, digo yo, los pobres “corporate counsels” lidiando con sus asuntos para que les expongan durante horas las bondades de un despacho de abogados tras otro.
Si al vendedor del evento le dices que no, directamente te apunta al corazón, te pregunta si es que no puedes pagarlo y te dice que lamentablemente van a tener que venderles el congreso a tus competidores. Si le dices que tienes que pensarlo, te llama unas 500 veces a ver si te convencen. Si le das la clásica respuesta “envíame la información por escrito”, responde que no puede hacerlo porque esto es muy exclusivo y no se lo permite su jefe.
¿Realmente existen esos macro congresos? ¿Sirven de algo? Si tú fueras a buscar un abogado ¿lo harías así?
Creo que la crisis va a acabar con muchas convenciones, congresos y otros macro eventos de los de viaje en avión y estancia en hotel. Se perderá ese formato en beneficio de nuevos canales como Internet. Igual que estamos viviendo el fin de la era impresa, la forma de hacer negocios espero que se vuelva más personal (redes) y más tecnológica (Internet), sin sitio para reuniones físicas multitudinarias. También está cambiando la forma de impartir cursos, seminarios y conferencias, con una disminución del número de sesiones físicas frente a los formatos virtuales, la videoconferencia y el blog. Desde que zapeamos, no somos los mismos … y bienvenidos los nuevos tiempos.
Orgullo gay vs. minoría uigur en China
Estoy horrorizada por las voces crecientemente críticas contra la democracia. Gente de todos los perfiles expresa nostalgias más o menos explícitas del régimen de Franco y otras dictaduras, con los correspondientes elogios del orden y el progreso que un buen régimen totalitario se supone que conlleva. Afortunados todos los reclamantes porque pueden expresarse libremente por, contra, ante, desde, sobre (y todas las preposiciones) los derechos humanos en Madrid. Iba a escribir “en España”, pero seguro que en un pueblo pequeño de una remota provincia rural española la libertad de expresión no es tan completa.
Este fin de semana han salido miles (¿millones?) a la calle a celebrar el Orgullo Gay en Madrid, lo que incluye tanto homosexuales como heteros animados a participar en la fiesta. Ya lo dije hace meses: el madrileño lo mismo se manifiesta con el Obispo que con el Gobierno: lo que nos gusta es salir a la calle, haga calor o frío.
Igualito que en la ordenada, superproductiva y admirada China, donde han muerto 140 manifestantes musulmanes aparentemente oprimidos por la etnia dominante (90% - 10%).
http://www.elpais.com/articulo/internacional/140/muertos/protestas/minoria/uigur/China/elpepuint/20090706elpepuint_7/Tes .
Digo aparentemente porque dentro de unos días las mentes pensantes de aquí nos dirán que los manifestantes son traficantes de droga, contrabandistas o cualquiera sabe qué, que sus enfrentamientos tienen una base sólo económica y que, en definitiva, los muertos se lo tenían bien ganado.
A lo que vamos: los chinos de una minoría religiosa salieron a la calle y los mataron. Aquí, sales a la calle manifestándote por o contra cualquier cosa (desde la visibilidad de los gays hasta el crimen del aborto, desde el cierre de Garoña hasta la Feria del Libro) y no te pasa nada. En concreto, no te pasa nada que no previeras razonablemente que te pasaría.
Esto les cuento a los que tan apasionadamente hablan de la ley y el orden: en las dictaduras no hay Fiesta del Orgullo Gay, con el consiguiente desorden, ruido y desenfreno, pero que se imaginen a sí mismos como los manifestantes uigures chinos, a ver qué eligen. Está muy bien hablar contra la democracia desde el acondicionado sillón del taxi. A ver qué tal desde la fábrica de camisetas de una provincia perdida la misteriosa China.
Este fin de semana han salido miles (¿millones?) a la calle a celebrar el Orgullo Gay en Madrid, lo que incluye tanto homosexuales como heteros animados a participar en la fiesta. Ya lo dije hace meses: el madrileño lo mismo se manifiesta con el Obispo que con el Gobierno: lo que nos gusta es salir a la calle, haga calor o frío.
Igualito que en la ordenada, superproductiva y admirada China, donde han muerto 140 manifestantes musulmanes aparentemente oprimidos por la etnia dominante (90% - 10%).
http://www.elpais.com/articulo/internacional/140/muertos/protestas/minoria/uigur/China/elpepuint/20090706elpepuint_7/Tes .
Digo aparentemente porque dentro de unos días las mentes pensantes de aquí nos dirán que los manifestantes son traficantes de droga, contrabandistas o cualquiera sabe qué, que sus enfrentamientos tienen una base sólo económica y que, en definitiva, los muertos se lo tenían bien ganado.
A lo que vamos: los chinos de una minoría religiosa salieron a la calle y los mataron. Aquí, sales a la calle manifestándote por o contra cualquier cosa (desde la visibilidad de los gays hasta el crimen del aborto, desde el cierre de Garoña hasta la Feria del Libro) y no te pasa nada. En concreto, no te pasa nada que no previeras razonablemente que te pasaría.
Esto les cuento a los que tan apasionadamente hablan de la ley y el orden: en las dictaduras no hay Fiesta del Orgullo Gay, con el consiguiente desorden, ruido y desenfreno, pero que se imaginen a sí mismos como los manifestantes uigures chinos, a ver qué eligen. Está muy bien hablar contra la democracia desde el acondicionado sillón del taxi. A ver qué tal desde la fábrica de camisetas de una provincia perdida la misteriosa China.
lunes, 22 de junio de 2009
Actitudes laborales ante la crisis II: El beauty contest o beauty parade de abogados
El lunes pasado fui a conocer de primera mano los asuntos jurídicos de un nuevo cliente que nos ha contratado después de un minucioso beauty contest. Un beauty contest o beauty parade en la jerga de los abogados no es un concurso de belleza, pero sí es un concurso. Se trata de un proceso de selección organizado por fases en el que los clientes visitan las oficinas de los despachos candidatos y se les examina en las categorías que el cliente considera que necesita. Atraviesa necesariamente por varias fases, una de las cuales consiste en defender tu candidatura como la elección óptima para el cliente. Me impresionó de ese cliente en particular lo claros que tenía sus objetivos y sus procesos, así que se han ganado este post.
Aunque no están terriblemente golpeados por la crisis, es verdad que no todos los productos que comercializan son de primera necesidad, así que algo deben de estar sufriéndola. Todavía no sé cuánto. Lo importante es que se les nota que reman juntos en la misma dirección, que es la dirección de la empresa. Por ejemplo, uno de ellos, preocupado por el inminente concurso de un cliente moroso, el sábado por la mañana se fue a Correos a poner un burofax no fuera a ser que el lunes fuera tarde. A ver cuántos empleados que conozcáis van en sus días de descanso a Correos preocupados por un tema profesional. A esto lo llamo “el que arrima el hombro”. Esta actitud requiere una buena sintonía personal ente los miembros del equipo, que hagan suyos los objetivos de la empresa.
Asistí a una conferencia el jueves impartida por Pilar Gómez-Acebo, especialista en Recursos Humanos, que con una crudeza de la que a mí me gustan explicó que en Occidente somos unos blandos psicológicos y se nos comerán vivos los Orientales por su enorme capacidad de sacrificio, dureza psicológica y laboriosidad. También comentó que la inmensa mayoría de las veces que un trabajador se cambia voluntariamente de empleo lo hace porque no soporta a su jefe (yo lo he hecho) y que las personas son lo más importante que hay en las empresas, a gran distancia del siguiente activo. Esto es especialmente importante en prestadores de servicios. También dijo que hay empresas en que los propios trabajadores están proponiendo reducciones colectivas de salario para salvarse en grupo, que es la segunda actitud ante la crisis que quería comentar: “juntos, salimos de ésta”.
La empresa en la que pienso está poblada por un grupo de consultores de altísima cualificación y especialización en un sector muy pequeño en volumen de empresas. Vamos, que se conocen todos con sus nombres y apellidos. Este grupo de élite está sufriendo la crisis en su volumen de facturación, pero siguen trabajando las mismas horas, intentando hacer cross selling. El cross selling consiste en vender tú lo que hace tu compañero, o bien en presentar a tus clientes las otras especialidades que la empresa trabaja. La consultoría que comento empezó por despedir al gran jefe de sueldo millonario y retorno escaso y ahora resulta que los empleados funcionan solos como un reloj. Su seniority es tal que cada uno viene a trabajar día a día en lo suyo, toman las decisiones estratégicas en los comités de dirección de los lunes y, por el momento, tiran p’alante. Ahora están intentando que no haya más despidos pues les preocupa perder talento de su equipo. Cuando el panorama se aclare quieren tener claro que pueden seguir siendo competitivos. No se confunda este caso con una cooperativa, ya que la empresa tiene sus accionistas y no son los trabajadores. Tampoco son una comuna. Eso sí, han pasado a de estar inquietos constantemente a tener una cierta paz por su decisión empresarial de conservar el empleo apretándose todos el cinturón. También su paz proviene del convencimiento íntimo que todos ellos tienen de que, si los despiden, podrán colocarse en otro sitio. Y la empresa, de momento, les deja hacer.
Aunque me he dejado la bola de cristal apagada hoy, yo creo que el cliente del beauty contest va a salir adelante de la crisis y también el grupo de élite que se aprieta el cinturón.
Aunque no están terriblemente golpeados por la crisis, es verdad que no todos los productos que comercializan son de primera necesidad, así que algo deben de estar sufriéndola. Todavía no sé cuánto. Lo importante es que se les nota que reman juntos en la misma dirección, que es la dirección de la empresa. Por ejemplo, uno de ellos, preocupado por el inminente concurso de un cliente moroso, el sábado por la mañana se fue a Correos a poner un burofax no fuera a ser que el lunes fuera tarde. A ver cuántos empleados que conozcáis van en sus días de descanso a Correos preocupados por un tema profesional. A esto lo llamo “el que arrima el hombro”. Esta actitud requiere una buena sintonía personal ente los miembros del equipo, que hagan suyos los objetivos de la empresa.
Asistí a una conferencia el jueves impartida por Pilar Gómez-Acebo, especialista en Recursos Humanos, que con una crudeza de la que a mí me gustan explicó que en Occidente somos unos blandos psicológicos y se nos comerán vivos los Orientales por su enorme capacidad de sacrificio, dureza psicológica y laboriosidad. También comentó que la inmensa mayoría de las veces que un trabajador se cambia voluntariamente de empleo lo hace porque no soporta a su jefe (yo lo he hecho) y que las personas son lo más importante que hay en las empresas, a gran distancia del siguiente activo. Esto es especialmente importante en prestadores de servicios. También dijo que hay empresas en que los propios trabajadores están proponiendo reducciones colectivas de salario para salvarse en grupo, que es la segunda actitud ante la crisis que quería comentar: “juntos, salimos de ésta”.
La empresa en la que pienso está poblada por un grupo de consultores de altísima cualificación y especialización en un sector muy pequeño en volumen de empresas. Vamos, que se conocen todos con sus nombres y apellidos. Este grupo de élite está sufriendo la crisis en su volumen de facturación, pero siguen trabajando las mismas horas, intentando hacer cross selling. El cross selling consiste en vender tú lo que hace tu compañero, o bien en presentar a tus clientes las otras especialidades que la empresa trabaja. La consultoría que comento empezó por despedir al gran jefe de sueldo millonario y retorno escaso y ahora resulta que los empleados funcionan solos como un reloj. Su seniority es tal que cada uno viene a trabajar día a día en lo suyo, toman las decisiones estratégicas en los comités de dirección de los lunes y, por el momento, tiran p’alante. Ahora están intentando que no haya más despidos pues les preocupa perder talento de su equipo. Cuando el panorama se aclare quieren tener claro que pueden seguir siendo competitivos. No se confunda este caso con una cooperativa, ya que la empresa tiene sus accionistas y no son los trabajadores. Tampoco son una comuna. Eso sí, han pasado a de estar inquietos constantemente a tener una cierta paz por su decisión empresarial de conservar el empleo apretándose todos el cinturón. También su paz proviene del convencimiento íntimo que todos ellos tienen de que, si los despiden, podrán colocarse en otro sitio. Y la empresa, de momento, les deja hacer.
Aunque me he dejado la bola de cristal apagada hoy, yo creo que el cliente del beauty contest va a salir adelante de la crisis y también el grupo de élite que se aprieta el cinturón.
martes, 9 de junio de 2009
Actitudes laborales ante la crisis: 1. El que dimite moralmente.
Mi amigo José (nombre supuesto) conserva su trabajo, pero ha dimitido moralmente. Trabaja en una consultora altamente sofisticada, con una cartera de clientes cautiva, corta y exigente. Sus compañeros y él mismo tienen una altísima cualificación. A decir verdad, son un grupo de “cerebritos”, gente muy inteligente y con tendencia a la introspección. En su empresa ha habido despidos acompañados de una rumorología abundante.
José y sus colegas calientan la silla de 9 a 21 horas cada día. Aunque la carga de trabajo ha descendido por los menores pedidos de los clientes, de allí nadie se atreve a irse hasta que desfila el jefe. José siente que su matrimonio se tambalea por los horarios y por el aburrimiento vital de José (tampoco es que su mujer sea la Alegría de la Huerta, ya que estamos). A José le fastidia llegar tan tarde a casa y no poder ver a sus hijos. Le encantaría largarse, pero a ver dónde se recoloca un ingeniero empollón con gran inteligencia pero poca vis comercial.
José ha perdido todo apego a su empresa, toda motivación y las ganas de ir a trabajar. Llega a la oficina con tales reservas mentales frente a su jefe que el otro día me dijo “ojalá que me echen y me voy a cobrar el paro”. Y la vida transcurre mientras él pierde miserablemente el tiempo en corrillos alrededor de la máquina de café especulando sobre la insoportable levedad del ser. José ha dimitido moralmente de su empresa. No dimite jurídicamente porque no puede: le faltan valor, perspectiva y un plan B.
La dimisión moral es muy dañina para el ambiente laboral (cosa que a sus jefes les importa poco), pero también para la productividad y la precisión de un trabajo que tiene pinta de ser bastante difícil. Sin concentración, José divaga mañana, tarde y noche estirando como el chicle el poco trabajo que tiene. No me extrañaría que cometiera errores estúpidos debidos a la falta de ganas.
José, un consejo: tienes un buen trabajo, que es el que siempre quisiste tener. Vente arriba por ti mismo; nadie lo hará por ti. Haz algo de deporte: anda, corre, haz una rondita de abdominales por la mañana antes de salir de casa. Ya que pasas tantas horas en el trabajo, aprovecha y escribe un blog, que desahoga mucho. Readmítete a ti mismo en la empresa. Retira tu dimisión moral. De mañana no pasa. Mañana tiene que salir el sol sí o sí.
http://www.youtube.com/watch?v=5PzL8aL6jtI
La semana que viene, más.
José y sus colegas calientan la silla de 9 a 21 horas cada día. Aunque la carga de trabajo ha descendido por los menores pedidos de los clientes, de allí nadie se atreve a irse hasta que desfila el jefe. José siente que su matrimonio se tambalea por los horarios y por el aburrimiento vital de José (tampoco es que su mujer sea la Alegría de la Huerta, ya que estamos). A José le fastidia llegar tan tarde a casa y no poder ver a sus hijos. Le encantaría largarse, pero a ver dónde se recoloca un ingeniero empollón con gran inteligencia pero poca vis comercial.
José ha perdido todo apego a su empresa, toda motivación y las ganas de ir a trabajar. Llega a la oficina con tales reservas mentales frente a su jefe que el otro día me dijo “ojalá que me echen y me voy a cobrar el paro”. Y la vida transcurre mientras él pierde miserablemente el tiempo en corrillos alrededor de la máquina de café especulando sobre la insoportable levedad del ser. José ha dimitido moralmente de su empresa. No dimite jurídicamente porque no puede: le faltan valor, perspectiva y un plan B.
La dimisión moral es muy dañina para el ambiente laboral (cosa que a sus jefes les importa poco), pero también para la productividad y la precisión de un trabajo que tiene pinta de ser bastante difícil. Sin concentración, José divaga mañana, tarde y noche estirando como el chicle el poco trabajo que tiene. No me extrañaría que cometiera errores estúpidos debidos a la falta de ganas.
José, un consejo: tienes un buen trabajo, que es el que siempre quisiste tener. Vente arriba por ti mismo; nadie lo hará por ti. Haz algo de deporte: anda, corre, haz una rondita de abdominales por la mañana antes de salir de casa. Ya que pasas tantas horas en el trabajo, aprovecha y escribe un blog, que desahoga mucho. Readmítete a ti mismo en la empresa. Retira tu dimisión moral. De mañana no pasa. Mañana tiene que salir el sol sí o sí.
http://www.youtube.com/watch?v=5PzL8aL6jtI
La semana que viene, más.
lunes, 18 de mayo de 2009
Monstruos contra Alienígenas
Con mi hijo de cuatro años me fui el día de San Isidro a ver “Monstruos contra Alienígenas” y ambos nos lo pasamos muy bien. Mirad este tráiler, que le hace justicia a la peli.
Es una película infantil, pero Dreamworks, que sabe quiénes son los paganos, la llenó de guiños a las películas de referencia de los citados paganos. Hay una secuencia en honor a “E.T. el Extraterrestre”, con música incluida y también salen la música y una secuencia tomada de “Encuentros en la Tercera Fase”. El ejército de clones obviamente procede de algún capítulo de la saga “La Guerra de las Galaxias” (capítulo II o III, no me acuerdo). El personaje del Presidente de los EEUU exhibe un talento y un militarismo dignos de un George W. Bush. La mujer abducida y transformada en giganta vengadora la hemos visto antes interpretada por Daryl Hannah en “El Ataque de la Mujer Gigante”. Eso sí, en la versión de “Monstruos contra Alienígenas” la pobre Susan encuentra su vocación de protectora de la humanidad.
En cuanto a la historia, pues se resume en “meteorito dota de superpoderes y tamaño descomunal a chica de pueblo que sólo aspiraba a casarse con novio imbécil pagado de sí mismo”. El resto os lo imagináis fácilmente, y hay muchas risas de por medio si vas con el espíritu correcto. En fin, dibujos animados con mensaje al mejor estilo de “Monstruos S.A.”, “Srek” y “Buscando a Nemo”. Nada que ver con el acomplejado de Bob Esponja, los inclasificables Simpson y el inadaptado de George de la Jungla, que de todo ponen en los canales infantiles de Digital +.
Es una película infantil, pero Dreamworks, que sabe quiénes son los paganos, la llenó de guiños a las películas de referencia de los citados paganos. Hay una secuencia en honor a “E.T. el Extraterrestre”, con música incluida y también salen la música y una secuencia tomada de “Encuentros en la Tercera Fase”. El ejército de clones obviamente procede de algún capítulo de la saga “La Guerra de las Galaxias” (capítulo II o III, no me acuerdo). El personaje del Presidente de los EEUU exhibe un talento y un militarismo dignos de un George W. Bush. La mujer abducida y transformada en giganta vengadora la hemos visto antes interpretada por Daryl Hannah en “El Ataque de la Mujer Gigante”. Eso sí, en la versión de “Monstruos contra Alienígenas” la pobre Susan encuentra su vocación de protectora de la humanidad.
En cuanto a la historia, pues se resume en “meteorito dota de superpoderes y tamaño descomunal a chica de pueblo que sólo aspiraba a casarse con novio imbécil pagado de sí mismo”. El resto os lo imagináis fácilmente, y hay muchas risas de por medio si vas con el espíritu correcto. En fin, dibujos animados con mensaje al mejor estilo de “Monstruos S.A.”, “Srek” y “Buscando a Nemo”. Nada que ver con el acomplejado de Bob Esponja, los inclasificables Simpson y el inadaptado de George de la Jungla, que de todo ponen en los canales infantiles de Digital +.
martes, 12 de mayo de 2009
Contra la campaña publicitaria de la Lotería
La lotería, ¡qué interesante contribución la del Estado a nuestro bienestar! Ante la crisis, nos proponen jugar intensamente a la lotería. Lo encuentro de lo más edificante, ético, formativo y adecuado en el momento presente. Hay un montón de variedades: la Primitiva, la Bonoloto … hasta una cosa que se llama “Quinigol”, en fin, todo lo que uno pueda soñar para hacerse rico sin trabajar. Mirad lo que me encontré al volver a casa de una escapada de fin de semana:
Pues bien, el Estado, a través de la Entidad Pública Empresarial Loterías y Apuestas del Estado, desarrolla esa gran labor social que es canalizar el espíritu ludópata del personal. Y lo hace no sólo con el inspirador “Calvo de la Lotería” sino, fuera de temporada navideña, colgando de los pomos de nuestras casas unos cartelitos de papel plastificado, troquelados, en color y a todo lujo. De paso, con el ingenioso invento de colgar un cartelito en cada puerta, el Estado deja las mejores indicaciones de ausencia y presencia a efectos de ladrones.
El Estado en esto no hace sino seguir a los visionarios ecológicos de Telefónica y QdQ, que ya se inventaron hace años la brillante idea de dejarnos guías telefónicas de miles de páginas que nadie en su sano ADSL usará. De la selva amazónica, ni hablamos.
En fin, ya sé que el Estado anda necesitado de recursos, pero ¿de verdad necesita incentivar al ciudadano a dejarse todavía más dinero en apuestas? Ah, sí, acabo de caer en la cuenta de que así es como mejor favorece el mandato del artículo 9.2 de la Constitución: Corresponde a los poderes públicos […] facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social.
Si es que no tengo espíritu deportivo...
Pues bien, el Estado, a través de la Entidad Pública Empresarial Loterías y Apuestas del Estado, desarrolla esa gran labor social que es canalizar el espíritu ludópata del personal. Y lo hace no sólo con el inspirador “Calvo de la Lotería” sino, fuera de temporada navideña, colgando de los pomos de nuestras casas unos cartelitos de papel plastificado, troquelados, en color y a todo lujo. De paso, con el ingenioso invento de colgar un cartelito en cada puerta, el Estado deja las mejores indicaciones de ausencia y presencia a efectos de ladrones.
El Estado en esto no hace sino seguir a los visionarios ecológicos de Telefónica y QdQ, que ya se inventaron hace años la brillante idea de dejarnos guías telefónicas de miles de páginas que nadie en su sano ADSL usará. De la selva amazónica, ni hablamos.
En fin, ya sé que el Estado anda necesitado de recursos, pero ¿de verdad necesita incentivar al ciudadano a dejarse todavía más dinero en apuestas? Ah, sí, acabo de caer en la cuenta de que así es como mejor favorece el mandato del artículo 9.2 de la Constitución: Corresponde a los poderes públicos […] facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social.
Si es que no tengo espíritu deportivo...
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